La medicina de la antigua Grecia

Escrito por | Categoría: Ciencia, Curiosidades, Historia | Fecha: 01-02-2012

En posts anteriores hemos hablado de cómo era la medicina en Egipto y en Mesopotamia. Hoy nos centraremos en la Grecia antigua y clásica y la Grecia Helenística.

Hipócrates

Hipócrates

En la Grecia antigua, abundaba la práctica de la cirugía, así como los ritos curativos religiosos y mágicos, como se describe en los poemas épicos de Homero. Había todavía una estrecha relación entre la medicina y la religión. La situación, en cuestiones curativas, no era tan diferente a la de Mesopotamia o Egipto, y el carácter científico de la medicina, bastante leve. Sin embargo, en la Grecia clásica, la figura de Hipócrates marcó un cambio muy importante. Estaba convencido de que las enfermedades venían causadas por fenómenos naturales (como los vientos, las estaciones o las aguas) y nunca sobrenaturales. Quiso separar definitivamente la medicina de la religión. Esto ya muestra una actitud más científica, pues Hipócrates quería estudiar las enfermedades con más objetividad, sin estar influenciado por creencias religiosas. En esta época apenas tenían nociones sobre el funcionamiento de los órganos del cuerpo humano, y las descripciones anatómicas eran pobres, pero el hecho de que los hipocráticos pretendieran entender las enfermedades y averiguar cómo curarlas, y que además para ello confiaran en la experimentación y la práctica como base para adquirir ese conocimiento hace que, en mi opinión, la medicina de la Grecia clásica sí tenga un carácter científico claro. Después de Hipócrates, Aristóteles hizo interesantes estudios puramente científicos sobre el cuerpo humano (y otros animales), con un especial interés por el funcionamiento del corazón y el aparato cardiovascular.

En la Grecia Helenística, destacaron los importantes estudios anatómicos de Herófilo, que analizó los ojos, el sistema nervioso, cardiovascular y reproductor. Más tarde, Erasístrato se encargó de investigar sobre el funcionamiento de estos sistemas.  Todos estos estudios anatómicos se vieron beneficiados por la posibilidad que tenían los médicos de realizar disecciones de cadáveres de ajusticiados, así como vivisecciones a presos. Las teorías sobre el funcionamiento del cuerpo humano a las que llegaron no se acercan a la realidad ya que por ejemplo, pensaban que el sistema circulatorio era unidireccional, pero está claro que los sabios helenísticos griegos tenían una intención totalmente científica.

La medicina en la época mesopotámica

Escrito por | Categoría: Ciencia, Curiosidades, Historia | Fecha: 20-01-2012

En Mesopotamia, la medicina era una profesión manual y regulada como cualquier otra. Los médicos eran en realidad sanadores y adivinos que utilizaban procedimientos mágicos o exorcismos a la hora de realizar operaciones o de dictar un diagnóstico y su respectivo tratamiento. Creían que las enfermedades tenían una naturaleza religiosa. Esto nos lleva a pensar que la medicina mesopotámica no tenía nada de científica, ya que en ningún momento se intenta buscar otra explicación a los males de la salud que no sea de origen sobrenatural o divino.Esta medicina no cumple ninguna característica propia de la ciencia tal y como hoy la conocemos, pero también hay que tener en cuenta que el prisma a través del que nosotros vemos el mundo hoy en día no tiene nada que ver con el suyo. Realizaron un esfuerzo por dar una solución a los males que afectaban al cuerpo humano, para ellos misteriosos, con lo único que conocían, sus creencias religiosas.No considero que la medicina que ellos ejercieron sea científica, pero no hay que olvidar que marca un inicio en la búsqueda de una solución a las enfermedades, además de dejar constancia de los “logros” médicos en documentos como el Tratado de diagnósticos y pronósticos.

¿Como era la medicina que se practicaba en el Antiguo Egipto?

Escrito por | Categoría: Ciencia, Curiosidades, Historia | Fecha: 07-01-2012

Todo lo relacionado con la medicina egipcia está rodeado de una nube misteriosa de divinidades, espíritus y mitología. Aún así, la profesión de médico estaba muy organizada y existían diferentes especialidades (oftalmología, odontología, ginecología…). Los médicos egipcios clasificaron las enfermedades en dos tipos: las de causas manifiestas, como los traumatismos, y las de causas desconocidas, atribuidas a los dioses o a espíritus malignos. En los múltiples papiros médicos que han llegado hasta nuestros días hay recetas de fármacos, procedimientos médicos, diagnósticos y pronósticos, así como exorcismos y conjuros, porque creían en espíritus que invadían el cuerpo y provocaban la enfermedad.

Medicina en el Antiguo Egipto

Medicina en el Antiguo Egipto

¿Se puede considerar que esta medicina era realmente “científica”? Pues bueno, es evidente que la medicina egipcia no es científica tal y como la entendemos hoy en día, ya que no es objetiva ni justifica las teorías entre muchas otras cosas, pero a mi entender, es más organizada y especializada que otras del mundo arcaico. No se puede separar de sus raíces religiosas, porque en Egipto todo estaba relacionado con las divinidades, pero está claro que los médicos egipcios dieron un paso importante para el desarrollo de las futuras ciencias biomédicas.

Los elefantes son perspicaces

Escrito por | Categoría: Ciencia, Curiosidades | Fecha: 15-09-2011

Los científicos han grabado un video en el que Kandula, un elefante asiático del Zoológico Nacional de Washington D.C. resuelve un problema que ninguno de sus compañeros elefantes fue capaz de solucionar. El problema consistía en alcanzar alimento que estaba colgado de la rama de un árbol a una altura que no podía alcanzar.

Kandula fue capaz de “imaginar” la solución a este problema, algo que rompe con los patrones típicos del aprendizaje animal, empujando un taburete hasta debajo del árbol, subiéndose encima de él y logrando así su premio.

En la página de io9 se puede leer con detalle todo el experimento y ver un vídeo de la actuación de Kandula.

Conversación entre bebés

Escrito por | Categoría: Curiosidades | Fecha: 08-04-2011

Es muy bonito y curioso:

El coeficiente de optimismo

Escrito por | Categoría: Curiosidades, General | Cine | Música | Fecha: 04-04-2011

Os dejo la entrevista que Buenafuente hizo a Emilio Duró a finales del mes pasado. En ella habla del coeficiente de optimismo, un concepto que ha desarrollado él a lo largo de los años. No os digo más, porque merece la pena oírle a él. Que cada uno se quede con lo que le guste más:

Hace dos años, Duró dio una conferencia de dos horas en el Congreso del Comercio Galego donde expuso su teoría de “El Coeficiente de Optimismo”, así que si quereis saber más sobre este tema sólo teneis que pinchar aquí.

Consejos para un cerebro sano

Escrito por | Categoría: Ciencia, Curiosidades | Fecha: 05-10-2010

cerebro

Leyendo la revista Redes para la ciencia (de Eduard Punset) me he encontrado con un pequeño cuadro que resume 12 claves provenientes de la investigación científica y que Francisco Mora, catedrático de Fisiología Humana de la Facultad de Medicina de la UCM, recomienda para mantener nuestro cerebro sano y en forma.

Además de los hábitos y consejos que podemos imaginar que son saludables para nuestro cerebro, como llevar una alimentación sana, hacer ejercicio físico y mental de forma regular, no fumar y dormir bien, hay otros que me han llamado la atención, aunque comprendo su importancia dado el ritmo de vida actual, el estrés y demás. Estos son: no vivir solos, viajar mucho, no estresarnos perdiendo la esperanza, saber adaptarnos a los cambios sociales, dar sentido a la vida con agradecimiento, saber valorar las pequeñas cosas y evitar el “apagón emocional”.

Tal como aparecen en la revista, las claves que nos da Francisco Mora para tener un cerebro sano son las siguientes:

  1. Comer menos y más sano.
  2. Hacer ejercicio de forma regular.
  3. Hacer ejercicio mental todos los días.
  4. Viajar mucho.
  5. No vivir solo.
  6. Adaptarse a los cambios sociales.
  7. No estresarse “con desesperanza”.
  8. No fumar.
  9. Dormir bien, sin contaminación lumínica.
  10. Evitar el “apagón emocional”.
  11. Dar sentido a la vida con agradecimiento.
  12. Alcanzar la felicidad de las pequeñas cosas.

Estos doce consejos reflejan lo importante que es para el buen estado de nuestro cerebro lograr la estabilidad emocional en todo lo que hacemos además de, por supuesto, llevar un estilo de vida saludable.

“Un hombre debe buscar lo que es y no lo que cree que debería ser”. Albert Einstein.

“Mapa” de la ciencia

Escrito por | Categoría: Ciencia, Curiosidades | Fecha: 05-09-2010

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En esta web (el blog de Crispian Jago) encontrareis algo curioso que a mi me ha gustado mucho, sobre todo por su originalidad: un “mapa de metro” de la historia de la ciencia. Cada línea se corresponde con una disciplina científica, como por ejemplo, química, historia natural, astronomía,…  y las paradas son los nombres de los científicos más destacados de cada una de esas disciplinas. Además, están ordenados cronológicamente.

Merece la pena echarle un vistazo.

¿Cómo sentimos el mundo?

Escrito por | Categoría: Ciencia, Curiosidades | Fecha: 19-07-2010

EyeVista, oído, olfato, tacto y gusto. Son nuestras únicas armas para conocer y explorar el entorno que nos rodea y reaccionar ante las situaciones que se nos presentan. Los órganos de los sentidos captan la información del exterior y la transforman en puros impulsos eléctricos que se envían a áreas especializadas de la corteza cerebral. Allí se procesan y como resultado se producen sensaciones: ver un cuadro, oír una melodía, saborear una fruta…

La corteza cerebral o córtex cerebral es la capa de tejido nervioso que cubre el cerebro y es donde se localizan ciertas funciones como la percepción, el pensamiento, la imaginación, la reflexión y la decisión.

La vista

El ojo contiene unos 125 millones de células nerviosas llamadas fotorreceptores. Los fotorreceptores generan las señales eléctricas que permiten al cerebro formar las imágenes visuales.

El proceso de visión comienza cuando la luz atraviesa la córnea y entra en el ojo a través de la pupila. El iris regula la entrada de luz al ojo cambiando de forma, y hace que la pupila se encoja cuando la luz es brillante y fuerte, y que se expanda cuando hay oscuridad. Los rayos de luz pasan a través del cristalino y se refractan, de manera que convergen en la retina.  El cristalino debe enfocar los rayos luminosos para conseguir que se forme una buena imagen en la retina con independencia de la distancia a la que esté situado el objeto que estamos mirando. Para ello, si el objeto está cerca, el cristalino aumenta de grosor, y si el objeto está lejos, se aplana. En la retina se encuentran dos tipos de fotorreceptores: los bastones y los conos. Los bastones son los responsables de la visión en blanco y negro, y los conos, de la visión en color. La luz llega a estos fotorreceptores (bastones y conos) que mandan señales eléctricas al cerebro por medio del nervio óptico. Estas señales tienen que viajar hasta la parte anterior del cerebro, en concreto hasta el córtex visual, donde se procesarán y se transformarán en imágenes visuales conscientes.

La visión estereoscópica o tridimensional es posible gracias a que los ojos están separados cierta distancia uno del otro. Así, cada ojo ve una porción distinta del espacio que tenemos delante. La unión de las imágenes recogidas por cada retina da lugar a la sensación de profundidad y por tanto, a la visión tridimensional.

El oído

El oído capta ondas de sonido y las transforma en impulsos nerviosos que se envían al cerebro para su procesamiento. También es en el oído donde se sitúa el sentido del equilibrio, esto es, la percepción de la posición del cuerpo y su movimiento.

El oído se divide en tres secciones denominadas oído externo, medio e interno.  El oído externo canaliza las ondas sonoras por el canal auditivo hasta el tímpano, que marca el comienzo del oído medio. Las ondas hacen vibrar al tímpano, lo que provoca que también vibre la cadena formada por tres pequeños huesecillos llamados martillo, yunque y estribo. Estos huesecillos amplifican las ondas sonoras al golpear una membrana denominada ventana oval, que transmite el sonido hasta el oído interno. Esta amplificación hace posible que el sonido supere la diferencia de resistencia al pasar de un medio aéreo (en el oído medio), a un medio acuoso (en el oído interno). En el oído interno se encuentra el caracol o cóclea, donde se sitúan unas células especializadas capaces de transformar los sonidos en impulsos eléctricos. Estos impulsos viajan por el nervio auditivo hasta una parte específica del cerebro llamada córtex auditivo, donde se procesan para producir la sensación de audición.

Como ya comentamos, el oído también realiza una función fundamental relacionada con el equilibrio. Esta función se realiza en el oído interno, donde ciertas células inmersas en un fluido viscoso reaccionan ante cualquier movimiento, como cambios en la posición de la cabeza o la aceleración.

El  olfato

Aunque la vista es el sentido dominante en el ser humano, el olfato también juega un papel fundamental ya nos sirve de alerta en situaciones peligrosas como un escape de gas o un incendio aunque no podamos verlo directamente. La nariz humana puede distinguir entre miles de olores diferentes.

Al igual que el gusto, el olfato depende de unas células conocidas como quimiorreceptores. Estas células, ubicadas en el interior de la nariz, detectan las moléculas que entran en la cavidad nasal empujadas por corrientes de aire. Así, podemos intensificar la sensación de olor si inhalamos más aire por la nariz, algo que hacemos como un acto reflejo cuando un olor nos llama la atención. Los receptores olfativos de la zona más profunda de la cavidad nasal envían impulsos eléctricos al bulbo olfativo, situado en el sistema límbico cerebral. Este sistema se relaciona con las emociones, los sentimientos, los instintos… Por eso los olores suelen inducir emociones y recuerdos muy fácilmente. El bulbo olfativo, tras procesar y codificar los impulsos eléctricos, los envía a otras regiones del cerebro y los olores se tornan conscientes.

El gusto

En muchos casos las sustancias venenosas o dañinas para el organismo tienen un sabor amargo desagradable, mientras que las comestibles y nutritivas suelen tener buen olor y sabor. Por ello, el gusto y el olfato, actuando en conjunto, conforman un arma efectiva a la hora de evaluar si lo que vamos a comer o a beber está en buen estado o si por el contrario puede resultar perjudicial.

El gusto, al igual que el olfato, detecta las moléculas que entran, en este caso en la boca, y en respuesta genera datos en forma de señales eléctricas que son enviadas al cerebro. Estos datos viajan desde la boca a lo largo de unas determinadas fibras nerviosas y llegan a las zonas específicas del córtex cerebral que se relacionan con el sentido del gusto.

La lengua es el órgano principal del sentido del gusto y es el órgano muscular más flexible del cuerpo. Tiene tres músculos interiores y otros tres pares de músculos que la conectan a la boca y a la garganta. Su superficie está cubierta de papilas gustativas, unos receptores sensoriales especializados en detectar los diferentes sabores: dulce, salado, amargo, ácido y umami. La localización de las papilas gustativas en la lengua es un indicativo del sabor que detectan en mayor medida. Por ejemplo, las papilas gustativas de la punta de la lengua son especialistas en detectar el sabor dulce, las de los laterales de la parte delantera, el sabor salado, las de la parte posterior, el sabor amargo y las situadas a ambos lados de la parte posterior, el sabor ácido. El sabor umami (el término en japonés significa “sabor delicioso”) fue identificado por un químico japonés en 1908, y se corresponde con alimentos que contienen glutamato o ácido glutámico, como carnes, pescados, quesos o sopas. Este componente estimula receptores específicos en la lengua y el resultado es un gusto muy sabroso y apetecible. De hecho, los potenciadores del sabor suelen contener glutamatos. El más común es el glutamato monosódico, muy utilizado en la cocina asiática.

El tacto

El tacto nos permite sentir el contacto con las cosas al tocarlas, su suavidad o aspereza, su temperatura, etc. En la capa más externa de la piel, la epidermis, se encuentran miles de terminaciones nerviosas especializadas llamadas receptores del tacto. Estos receptores detectan cualquier tipo de estímulo sobre la piel, y como respuesta generan impulsos eléctricos que se envían a través de las fibras nerviosas a una zona específica del córtex cerebral para su procesamiento.

Los receptores del tacto se distribuyen por todo el cuerpo de forma variable, por eso hay zonas con mayor o menor sensibilidad. Existen varios tipos, cada uno especializado en una clase de estímulo. Los más simples son los receptores de dolor y temperatura, y consisten en terminales nerviosas libres. Otros receptores, en concreto los corpúsculos de Meissner y las células de Merkel, se encuentran en zonas de gran sensibilidad, como los labios o las yemas de los dedos. Gracias a la extraordinaria sensibilidad que proporcionan es posible, por ejemplo, leer el lenguaje Braille. Por su parte, los corpúsculos de Pacini responden a la presión y a las vibraciones.

Algunos receptores dejan de responder cuando el estímulo se mantiene constante a lo largo del tiempo. A este fenómeno se le conoce como adaptación sensorial, y es la razón por la cual dejamos de notar el reloj cuando lo llevamos puesto durante un rato. La adaptación sensorial es importante, ya que permite que podamos concentrarnos en estímulos que potencialmente puedan ser más relevantes.

Escrito por Varinia para  divulgaUNED.

“Dibujando” a Van Gogh con polos

Escrito por | Categoría: Curiosidades, General | Cine | Música | Fecha: 14-06-2010

¡Han reproducido perfectamente uno de los cuadros de autorretrato de Van Gogh con cientos de polos (camisetas) de colores! A mi me parece muy chulo… pero es que me encanta Van Gogh ;)