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El modelo 650 de IBM fue uno de esos ordenadores que marcan historia. Lo hizo, nada más y nada menos, que en tres ocasiones: fue el ordenador más vendido en los años 50, el primer ordenador fabricado a gran escala, y además, algo especialmente importante para nosotros, fue el primer ordenador que tuvimos en España, por lo que marcó el inicio de “nuestra” historia informática.

Desde un punto de vista histórico, podemos decir que IBM empezó a fabricar este modelo de ordenador en el año 1953 y que fue tal su éxito, que el nivel de ventas que alcanzó multiplicó casi por 40 las expectativas de IBM: la compañía estimaba vender e instalar unos 50 equipos, pero acabó vendiendo casi 2.000 hasta 1962, año en que dejó de fabricarse.

Quizá una de las razones de su éxito es que fue visto por las grandes empresas como una buena opción para optimizar el tratamiento y cálculo de datos. De hecho, la primera unidad de IBM 650 se instaló en una empresa aseguradora de Boston. A España también llegó de la mano de una gran empresa, en este caso RENFE, en el año 1958. RENFE lo utilizó para el cálculo de nóminas y para el tratamiento de datos de control ferroviario.

Desde un punto de vista técnico, podemos decir que este ordenador, basado en válvulas de vacío, pertenece a la primera generación de computadoras. Más concretamente, se sitúa en un momento de transición entre esta primera generación de computadoras, y la segunda, que comenzó en el año 1958. Tenía 2.400 válvulas de vacío, que constituían una memoria que el ordenador utilizaba mientras procesaba operaciones matemáticas y que, una vez apagado el ordenador, se vaciaba.

Una de las partes más importantes del IBM 650, y que le da su nombre (Magnetic Drum) es el tambor magnético. Gracias a ese dispositivo, el ordenador podía almacenar datos de forma permanente. En concreto, el tambor magnético podía almacenar 1.000 palabras de 10 dígitos con signo, que podía ser positivo o negativo. Podemos decir que esta cantidad equivale aproximadamente a 4KB, más de un millón de veces menos que lo que hoy en día guardamos en un disco DVD. Con esta pequeña capacidad, el ordenador podía almacenar programas, una característica que todavía resultaba bastante novedosa en aquella época y que fue otra de las claves de su éxito.

A estos datos sobre el IBM 650, que ya resultan bastante llamativos, podemos añadir su tamaño, 150 veces superior a un ordenador actual, y sus limitadas posibilidades de procesamiento comparadas con lo que hoy en día entendemos como ordenador, ya que únicamente podía realizar operaciones matemáticas básicas. Realmente su funcionamiento era más similar al de una calculadora, pero una calculadora realmente grande y rápida que podía computar más de mil sumas por segundo.

Y así es, aunque ahora nos resulte difícil de creer conociendo los increíbles avances alcanzados por la tecnología informática, todas estas prestaciones convirtieron al IBM 650 en ese ordenador que marcó un hito, y que se recuerda como uno de los modelos más importantes de la historia de la computación.

Si os apetece ver este ordenador “en directo”, os invito a venir a la sede de A Coruña del MUNCYT (Museo Nacional de Ciencia y Tecnología), ya que aquí se expone la unidad de control (Console Unit en la foto superior) del IBM 650 que RENFE compró en el año 1958, y que fue, como ya os he comentado, el primer ordenador que utilizamos en España. Es muy interesante examinar el cableado, el tambor magnético y el panel de control de usuario, os lo recomiendo. Y para los más adentrados en la materia, os reto a que os fijéis en el sistema biquinario (que no binario) que utilizaba el ordenador para visualizar los datos y que estaba formado por esos conjunto de 7 luces, 2 en horizontal (parte bi-naria) y 5 en vertical (parte qui-naria) que veis en esta foto:

Aquí podéis ver una foto del IBM 650 expuesto en el MUNCYT A Coruña.