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En posts anteriores hemos hablado de cómo era la medicina en Egipto y en Mesopotamia. Hoy nos centraremos en la Grecia antigua y clásica y la Grecia Helenística.

Hipócrates

Hipócrates

En la Grecia antigua, abundaba la práctica de la cirugía, así como los ritos curativos religiosos y mágicos, como se describe en los poemas épicos de Homero. Había todavía una estrecha relación entre la medicina y la religión. La situación, en cuestiones curativas, no era tan diferente a la de Mesopotamia o Egipto, y el carácter científico de la medicina, bastante leve. Sin embargo, en la Grecia clásica, la figura de Hipócrates marcó un cambio muy importante. Estaba convencido de que las enfermedades venían causadas por fenómenos naturales (como los vientos, las estaciones o las aguas) y nunca sobrenaturales. Quiso separar definitivamente la medicina de la religión. Esto ya muestra una actitud más científica, pues Hipócrates quería estudiar las enfermedades con más objetividad, sin estar influenciado por creencias religiosas. En esta época apenas tenían nociones sobre el funcionamiento de los órganos del cuerpo humano, y las descripciones anatómicas eran pobres, pero el hecho de que los hipocráticos pretendieran entender las enfermedades y averiguar cómo curarlas, y que además para ello confiaran en la experimentación y la práctica como base para adquirir ese conocimiento hace que, en mi opinión, la medicina de la Grecia clásica sí tenga un carácter científico claro. Después de Hipócrates, Aristóteles hizo interesantes estudios puramente científicos sobre el cuerpo humano (y otros animales), con un especial interés por el funcionamiento del corazón y el aparato cardiovascular.

En la Grecia Helenística, destacaron los importantes estudios anatómicos de Herófilo, que analizó los ojos, el sistema nervioso, cardiovascular y reproductor. Más tarde, Erasístrato se encargó de investigar sobre el funcionamiento de estos sistemas.  Todos estos estudios anatómicos se vieron beneficiados por la posibilidad que tenían los médicos de realizar disecciones de cadáveres de ajusticiados, así como vivisecciones a presos. Las teorías sobre el funcionamiento del cuerpo humano a las que llegaron no se acercan a la realidad ya que por ejemplo, pensaban que el sistema circulatorio era unidireccional, pero está claro que los sabios helenísticos griegos tenían una intención totalmente científica.