12 febrero 2012

¿Cuándo comenzó el ser humano a vestirse?


A diferencia de otros mamiferos, el ser humano no cuenta con una protección natural contra el frío, y el cuerpo desnudo solo experimenta bienestar cuando se encuentra a una temperatura de unos 21ºC. Así, la especie humana es la única que elabora y usa ropa. De hecho, la vestimenta refleja mucho de lo que somos: nuestro modo de vida, nuestros orígenes, nuestra ocupación, nuestras creencias e incluso nuestro estatus social.

Se estima que el ser humano comenzó a usar algún tipo de vestimenta hace 70.000 años (como curiosidad, podemos apuntar que los restos de homo sapiens sapiens (humano moderno) más antiguos tienen unos 195.000 años!). Al principio “nuestra ropa” consistía básicamente en hojas secas o pieles de animales que se enrollaban o sujetaban al cuerpo de alguna forma.

Es difícil imaginar cómo se puede saber de forma aproximada cuándo comenzamos a vestirnos ya que actualmente no queda ni rastro de esta “ropa” ancestral. Sin embargo, unos diminutos conocidos de todos nosotros han ayudado a los científicos a averiguar este dato: los piojos. Parece ser que diferentes estudios genéticos han demostrado que el piojo que infesta al ser humano, y que requiere del calor proporcionado por la ropa para sobrevivir, evolucionó en esos tiempos. Increíble no?

Con respecto a otros utensilios relacionados con la moda prehistórica, en Rusia se han encontrado agujas de hueso y de marfil de nada más y nada menos 30.000 años! Esta época de la historia coincide además con una glaciación que asoló gran parte del planeta, por lo que los antiguos humano comenzaron a confeccionar ropajes para protegerse del frío y sobrevivir.

Originalmente, tanto las prendas como los adornos eran fabricados por quienes los portaban o por artesanos. Incluso en algunos lugares como la India o Pakistan se pensaba que crear prendas hermosas era signo de buena suerte. Hoy en día la fabricación artesanal de prendas de ropa es muy escasa, y lo habitual es la producción en serie lo que abarata su coste y facilita su accesibilidad y distribución en todo el mundo, pero al mismo tiempo limita la diversidad de estilos. Así, por ejemplo, una gran variedad de culturas han adoptado el típico atuendo de pantalones vaqueros, camisetas y zapatillas de deporte, aunque ninguno de estos elementos hayan formado parte de su historia ni tradición.

La medicina de la antigua Grecia

En posts anteriores hemos hablado de cómo era la medicina en Egipto y en Mesopotamia. Hoy nos centraremos en la Grecia antigua y clásica y la Grecia Helenística.

Hipócrates

Hipócrates

En la Grecia antigua, abundaba la práctica de la cirugía, así como los ritos curativos religiosos y mágicos, como se describe en los poemas épicos de Homero. Había todavía una estrecha relación entre la medicina y la religión. La situación, en cuestiones curativas, no era tan diferente a la de Mesopotamia o Egipto, y el carácter científico de la medicina, bastante leve. Sin embargo, en la Grecia clásica, la figura de Hipócrates marcó un cambio muy importante. Estaba convencido de que las enfermedades venían causadas por fenómenos naturales (como los vientos, las estaciones o las aguas) y nunca sobrenaturales. Quiso separar definitivamente la medicina de la religión. Esto ya muestra una actitud más científica, pues Hipócrates quería estudiar las enfermedades con más objetividad, sin estar influenciado por creencias religiosas. En esta época apenas tenían nociones sobre el funcionamiento de los órganos del cuerpo humano, y las descripciones anatómicas eran pobres, pero el hecho de que los hipocráticos pretendieran entender las enfermedades y averiguar cómo curarlas, y que además para ello confiaran en la experimentación y la práctica como base para adquirir ese conocimiento hace que, en mi opinión, la medicina de la Grecia clásica sí tenga un carácter científico claro. Después de Hipócrates, Aristóteles hizo interesantes estudios puramente científicos sobre el cuerpo humano (y otros animales), con un especial interés por el funcionamiento del corazón y el aparato cardiovascular.

En la Grecia Helenística, destacaron los importantes estudios anatómicos de Herófilo, que analizó los ojos, el sistema nervioso, cardiovascular y reproductor. Más tarde, Erasístrato se encargó de investigar sobre el funcionamiento de estos sistemas.  Todos estos estudios anatómicos se vieron beneficiados por la posibilidad que tenían los médicos de realizar disecciones de cadáveres de ajusticiados, así como vivisecciones a presos. Las teorías sobre el funcionamiento del cuerpo humano a las que llegaron no se acercan a la realidad ya que por ejemplo, pensaban que el sistema circulatorio era unidireccional, pero está claro que los sabios helenísticos griegos tenían una intención totalmente científica.