La nueva revolución tecnológica
Escrito por | Categoría: Curiosidades, General | Cine | Música | Fecha: 27-05-2010
Se llama Book… y todo son ventajas
Se llama Book… y todo son ventajas
1. Escoge electrodomésticos de alta eficiencia energética (A, A+, A++) y utiliza bombillas de bajo consumo.
2. Si es posible, escoge un proveedor de electricidad que ofrezca energía procedente de fuentes renovables.
3. En cortas distancias camina o utiliza la bicicleta . Para trayectos más largos, plantéate la posibilidad de utilizar transporte público, como autobús o tren.
4. En invierno, baja el nivel del termostato 4 ó 5 grados cuando no haya nadie en casa o durante la noche (y en verano no abuses del aire acondicionado).
5. Asegúrate de que tu casa está bien aislada (cuando abras las ventanas en invierno para ventilar, ten en cuenta que con 10-15 minutos es suficiente. Así evitarás enfriar demasiado las habitaciones).
6. Apaga del todo los electrodomésticos o aparatos eléctricos cuando no los utilices.
7. Considera la posibilidad de utilizar el tren o el autobús en vez del avión o el coche para llegar hasta tu destino de vacaciones.
8. Si es posible, trabaja desde casa (aunque creo que en la mayoría de los casos esto es bastante difícil).
9. Apoya los programas de reforestación de las zonas tropicales con árboles autóctonos (y en general cualquier programa serio de reforestación o protección de los espacios naturales).
10. Educa a los demás. Explícales lo importante que es que cada uno de nosotros pongamos nuestro granito de arena en la lucha contra el cambio climático.
Fuente: www.energy.eu
Además de estos consejos de www.energy.eu para ahorrar energía, yo añadiría otro muy importante y al alcance de todos para ayudar a proteger el medio ambiente: colabora con el reciclaje! La separación de residuos en origen, es decir, en casa, no cuesta nada (el esfuerzo es mínimo) y es una gran ayuda para su posterior valorización y tratamiento y por extensión, para el medio ambiente. Separa el vidrio, el papel y los plásticos de la basura orgánica y lleva cada cosa a su contenedor correspondiente. Además, no tires el aceite por el desagüe ya que un sólo litro de aceite contamina miles de litros de agua. Lo mejor es guardar el aceite usado en un recipiente para depositarlo en los puntos limpios o en contenedores especiales (algunos supermercados tienen zonas donde poder tirar el aceite usado). Lo mismo para las pilas, baterías, aparatos eléctricos,…

Me han gustado estas citas que quiero compartir con vosotros:
¿Solo cuatro acordes para hacer canciones pop? Este video está genial. Mirad todo lo que se puede hacer…

La radiación es la propagación de energía en forma de ondas electromagnéticas o partículas. A finales del siglo XIX, Henri Becquerel descubrió que algunos cuerpos, como el uranio, emitían radiaciones espontáneamente. A este fenómeno se le conoce como radiactividad natural. Con el tiempo se descubrió que estas emisiones eran el resultado de la desintegración de átomos inestables, cuyos núcleos se dividen liberando energía.
Existen dos tipos de radiaciones:
LOS EFECTOS DE LA EXPOSICIÓN A LA RADIACIÓN
En la medida en que la radiactividad es un fenómeno natural, todos los seres vivos estamos expuestos a una cierta dosis de radiación, ya sea procedente del espacio, de los alimentos que ingerimos o de los materiales que forman el suelo. En Galicia, por ejemplo, la acumulación de radón, un gas radiactivo procedente de la desintegración del uranio, constituye un problema en los sótanos sin ventilación.
Se llama envenenamiento por radiación a la exposición a altas dosis de radiación ionizante. No todas las radiaciones tienen la misma nocividad, por lo que es necesario multiplicar la radiación absorbida por el organismo por un coeficiente de ponderación determinado, para tener en cuenta las diferencias. Esta medida se conoce como dosis equivalente y se mide en sieverts.
Los efectos de la radiactividad sobre la salud son complejos. La gravedad de los daños depende del tipo de radiación, de la intensidad de la dosis y del tiempo que se prolongue la exposición. Además, también influye el tipo de tejido afectado y su capacidad de absorción ya que, por ejemplo, los órganos reproductores son 20 veces más sensibles que la piel. Por tanto, los síntomas del envenenamiento por radiación son múltiples: desde quemaduras en la piel, pérdida de pelo, desmayos, vómitos, fatiga, etc. hasta alteraciones genéticas, el cáncer o la muerte.
Alteraciones como estas son las que sufrieron las víctimas del accidente nuclear de Chernóbil (Ucrania), el más grave de la historia. Ocurrió el 26 de abril de 1986, durante una prueba en la que se simulaba el corte del suministro eléctrico. Fue entonces cuando se produjo un inesperado sobrecalentamiento del núcleo del reactor que finalmente provocó la explosión del hidrógeno contenido en su interior. Las consecuencias que la enorme cantidad de radiación emitida en la explosión tuvo sobre las personas y todo el entorno natural fueron enormes, y aún hoy se sufren sus efectos. Este es el único accidente que se ha clasificado en el nivel máximo (7) de la escala INES, una escala que mide la gravedad de los accidentes nucleares.
Afortunadamente, las probabilidades de que algo así vuelva a ocurrir son extraordinariamente bajas. Hoy en día, la energía nuclear ya es una tecnología madura y ofrece unas buenas garantías de seguridad.