La contaminación del aire
Escrito por | Categoría: Medio Ambiente | Fecha: 16-08-2009

Se llama contaminación del aire o contaminación atmosférica a cualquier alteración de la composición y de las características físicas y naturales del aire por adición de sustancias gaseosas, líquidas o sólidas que pueden mantenerse en suspensión por cierto tiempo. La principal causa de este tipo de contaminación son las actividades industriales, los vehículos motorizados, los vertederos e incineradores de basuras, etc. La contaminación del aire es perjudicial para la salud y/o el bienestar de los seres humanos, animales y plantas, además de que puede atacar a ciertos materiales, reducir la visibilidad y producir olores desagradables.
El estudio y análisis de los datos climatológicos permite predecir y conocer las situaciones que pueden agravar o aliviar un episodio de contaminación, es decir, la calidad del aire. Por ejemplo, pueden ayudar a predecir dónde y cuándo es más probable que se produzcan inversiones térmicas, cuyo efecto provoca la concentración de sustancias contaminantes (las inversiones térmicas son más habituales en zonas de valle-montaña y sobre todo en situaciones anticiclónicas), turbulencias de viento, que ayudan a la dispersión de los contaminantes al permitir el mezclado en vertical de las capas de aire, precipitaciones de lluvia, que actúan “limpiando” el aire (aunque traspasan los contaminantes al sistema hidrológico)…
La dispersión de los contaminantes en la atmósfera se consigue cuando los residuos presentes en las capas bajas de la atmósfera alcanzan, de alguna forma, las capas altas de la atmósfera.
Los factores determinantes de la contaminación atmosférica se dividen en tres grandes grupos: meteorológicos, geográficos y urbanísticos:
1. Factores meteorológicos: La estratificación del aire es un factor meteorológico determinante en lo que respecta a la contaminación atmosférica porque puede favorecer la dispersión de los residuos contaminantes en las capas altas. El aire frío, más denso que el aire caliente, ocupa las capas más cercanas a la superficie, y el aire caliente tiende a ascender. A medida que una masa de aire cálido asciende también se enfría, y dejará de subir en cuanto la temperatura del aire a su alrededor sea igual a la suya. Por ello, dependiendo de la distribución de los estratos de aire se logrará que una masa de aire llegue o no a capas altas de la atmósfera. Existen tres tipos básicos de estratificación. Supongamos una masa de aire ascendente: Si la estratificación es estable, la temperatura de la masa de aire es baja, e inferior a la del aire a su alrededor. En estas condiciones, la masa de aire no podrá ascender, a no ser que algún obstáculo del relieve (una montaña, por ejemplo) la fuerce. Por tanto, la estratificación estable no propicia la dispersión de los contaminantes. La estratificación es inestable cuando la masa de aire está más caliente que el aire adyacente. En este caso, la masa ascenderá a capas más altas, lo que favorece la difusión de los contaminantes. Por último tenemos la estratificación indiferente, en la que las condiciones no propician ni impiden los movimientos de ascenso de la masa de aire, es decir, la temperatura de la masa de aire y el aire circundante es la misma.
Otro factor meteorológico destacable son las inversiones de temperatura, ya que pueden actuar de “tapadera” e impedir el ascenso del aire de la capa de mezcla a capas altas, lo que es negativo a la hora de conseguir la dispersión de los contaminantes contenidos en ella. Las turbulencias de aire pueden ayudar a difundir los contaminantes porque provocan la mezcla de capas contaminadas y no contaminadas. Para terminar, se han de nombrar otros factores meteorológicos como la lluvia o la nieve que actúan como limpiadores del aire, aunque hay que tener en cuenta que no eliminan los contaminantes, sino que los pasan a las aguas.
2. Factores geográficos: La rugosidad y la orografía influyen de manera determinante en la transmisión de calor a las masas de aire. En las zonas de costa y de valles y montañas se forman unas brisas convectivas (“brisas de mar y tierra” y “brisas de valle y montaña” respectivamente) que crean un ciclo cerrado que puede provocar la retención y acumulación de contaminantes en las zonas afectadas. En las cadenas montañosas y en los valles también es común la formación de turbulencias de aire y remolinos, que siempre favorecen la difusión de los contaminantes e impiden su concentración en una misma zona.
3. Factores urbanísticos: En las zonas urbanas son comunes los remolinos de viento, que ocurren por detrás y entre los edificios. Además, en las ciudades puede producirse fenómeno conocido como isla de calor. Ambos factores actúan sobre la dispersión de los contaminantes.
