20 agosto 2009

¿Es compatible el crecimiento económico con el desarrollo sostenible?

El crecimiento económico sí es compatible con desarrollo sostenible, pero es necesaria una buena gestión de ambos aprovechando todos los conocimientos y herramientas disponibles. Se introduce así el concepto de desarrollo económico sostenible, que podría definirse como un proceso que asume la sostenibilidad del crecimiento económico haciéndolo compatible con la protección del medio ambiente y que reconoce la existencia de componentes no monetarios que influyen en el bienestar económico.

¿Qué es el desarrollo sostenible?

Según el Informe Brundtland publicado en 1987 por la Comisión Mundial de Medio Ambiente y Desarrollo de Naciones Unidas, el desarrollo sostenible consiste en “satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las posibilidades de las del futuro para atender sus propias necesidades”. Sin embargo, esta definición se refiere al desarrollo como crecimiento económico, y está claro que no es sostenible, desde el punto de vista medioambiental, un crecimiento económico indefinido de los países ricos. Es preciso referirse a desarrollo como evolución, una evolución progresiva de la economía orientada a la consecución de mejores niveles de calidad de vida. Entonces, podría decirse que el desarrollo sostenible es el conjunto de cambios y transiciones que se deben efectuar en las economías y en los estilos de vida para llegar a un estado de bienestar entre la población al mismo tiempo que de equilibrio y de respeto entre la actividad humana y el medio ambiente.

De forma gráfica, el desarrollo sostenible se podría representar así:

El desarrollo sostenible debe:

–     Respetar el medio ambiente, mantener, y en la media de lo posible restaurar, los ecosistemas deteriorados, pues las generaciones futuras tienen el mismo derecho a disfrutarlos que la sociedad actual.

–     Apostar por el desarrollo y la implantación de energías limpias, que no utilicen recursos limitados, como carbón o petróleo, como combustible. Esto es, apoyar la investigación y el progreso de las energías renovables.

–     Usar los recursos de una manera eficiente. Promover el reciclaje, la reutilización y el tratamiento responsable de los residuos.

–     Asegurar la calidad de vida de toda la población, sin favoritismos ni distinción entre países o personas pobres y ricas.

¿Qué son los niveles de calidad del aire?

Los niveles de calidad del aire, también llamados niveles de inmisión, determinan el efecto que una sustancia contaminante puede tener sobre el medio ambiente o la salud. Existen tres niveles de calidad del aire.

1. Valores guía: son las concentraciones medias de diferentes contaminantes en un periodo de tiempo, que se utilizan para predicciones, protección del medio ambiente a largo plazo,…

2. Valores límite: indican los niveles de concentración de contaminantes que no se deben exceder.

3. Valores de emergencia: apuntan, a modo de referencia, qué valores de concentración de contaminantes son tan graves como para que se declare una situación de emergencia.

La contaminación del aire

Se llama contaminación del aire o contaminación atmosférica a cualquier alteración de la composición y de las características físicas y naturales del aire por adición de sustancias gaseosas, líquidas o sólidas que pueden mantenerse en suspensión por cierto tiempo. La principal causa de este tipo de contaminación son las actividades industriales, los vehículos motorizados, los vertederos e incineradores de basuras, etc. La contaminación del aire es perjudicial para la salud y/o el bienestar de los seres humanos, animales y plantas, además de que puede atacar a ciertos materiales, reducir la visibilidad y producir olores desagradables.

El estudio y análisis de los datos climatológicos permite predecir y conocer las situaciones que pueden agravar o aliviar un episodio de contaminación, es decir, la calidad del aire. Por ejemplo, pueden ayudar a predecir dónde y cuándo es más probable que se produzcan inversiones térmicas, cuyo efecto provoca la concentración de sustancias contaminantes (las inversiones térmicas son más habituales en zonas de valle-montaña y sobre todo en situaciones anticiclónicas), turbulencias de viento, que ayudan a la dispersión de los contaminantes al permitir el mezclado en vertical de las capas de aire, precipitaciones de lluvia, que actúan “limpiando” el aire (aunque traspasan los contaminantes al sistema hidrológico)…