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Los lagos pueden clasificarse en base a la distribución de la temperatura en sus aguas o en base a la actividad biológica que se desarrolla en ellos.

Si los clasificamos según la temperatura de sus aguas, pueden ser:

  1. Lagos fríos monomícticos: Propios de zonas muy frías, como las regiones polares. La temperatura del agua profunda y superficial nunca sobrepasa los 4º C. Las aguas superficiales sólo consiguen alcanzar los 4ºC en verano, que es cuando puede producirse una circulación vertical que origina transporte y mezcla las aguas. Dado que este fenómeno es totalmente dependiente de la meteorología, podría no ocurrir en varios años.
  2. Lagos templados y subtropicales monomícticos: En estos lagos, la temperatura del agua superficial difícilmente baja 4º C. Las aguas más profundas están a una temperatura de 4ºC por lo que la circulación vertical de las aguas sólo se puede producir durante la estación fría, cuando la temperatura de la superficie se acerque a los 4ºC.
  3. Lagos templados climáticos: Estos lagos se encuentran en zonas continentales en las que la temperatura de la superficie del agua es superior a 4ºC en verano e inferior a 4ºC en invierno. Por tanto, la circulación vertical se produce en dos momentos del año (primavera y otoño) cuando se igualan las densidades de todas las capas de agua del lago.
  4. Lagos tropicales oligomícticos: La temperatura del agua superficial no suele bajar de los 20ºC, y es prácticamente constante todo el año. El gradiente térmico hacia capas más profundas es débil. La circulación vertical es irregular y eventual.
  5. Lagos meromícticos: En estos lagos la circulación vertical nunca llega al fondo, por lo que éste sólo recibe sedimentos. Las capas más profundas de este tipo de lagos pueden considerarse anóxicas, es decir, privadas de oxígeno, ya que no reciben los gases atmosféricos disueltos.

Si los clasificamos respecto a la actividad biológica, tenemos:

  1. Lagos eutróficos: Son lagos con aguas ricas en nutrientes, lo que facilita la proliferación de las algas y otras plantas acuáticas. La actividad bacteriana de descomposición de materia orgánica se vuelve tan intensa que incluso puede agotar el oxígeno presente en el agua convirtiéndola en un medio anóxico. Las aguas de estos lagos pierden transparencia y adquieren un olor y sabor poco agradables. La velocidad con la que ocurre la eutrofización depende de varios factores como la profundidad del lago, o la cantidad de agua entrante.
  2. Lagos oligotróficos: Tienen una baja actividad biológica, lo que contrasta totalmente con lo que ocurre en los lagos eutróficos. Las aguas son claras, por lo que la luz penetra fácilmente, y hay oxígeno en abundancia. En este tipo de lagos habitan especies de peces muy apreciadas.