28 agosto 2008

Tipos de interacciones biológicas

Antes de hablar de los diferentes tipos de interacciones que pueden darse entre especies, debemos tener claro el concepto de competencia. La competencia entre especies se puede definir, en general, como la interacción entre dos o más organismos que pretenden conseguir el mismo recurso, que puede ser comida, territorio, pareja, etc.

Para representar los distintos tipos de interacciones posibles se puede utilizar un sencillo método basado en tres símbolos: “0” significa que no hay interacción, “+” significa que hay algún beneficio para la población y “-” significa que hay algún perjuicio para la población. Distinguimos siete tipos de interacciones:

  1. Neutralismo (0,0): En este caso la relación entre las poblaciones es neutral, lo que quiere decir que no hay interacción, ni positiva ni negativa.
  2. Amensalismo (0,-): Existe competencia directa. Una de la especies sale perjudicada de la relación, ya sea en su crecimiento y/o reproducción, mientras que la otra no se ve afectada de ninguna manera.
  3. Comensalismo (0,+): La especie comensal se ve beneficiada mientras que la otra no experimenta ninguna alteración.
  4. Mutualismo (+,+): Ambas poblaciones obtienen algún grado de beneficio. Esta relación también se conoce como simbiosis.
  5. Parasitismo (+,-): El parásito se ve beneficiado con la relación, mientras que el hospedador sufre las consecuencias negativas, aunque no tiene por qué suponer su muerte.
  6. Depredación (-,+): La especie depredadora se beneficia ya que consigue su alimento, mientras que otra se ve perjudicada por ver menguada su población. Sin embargo, en términos ecológicos, la depredación no es negativa para el ecosistema, sino que es una forma de selección natural en la que se eliminan los individuos menos aptos.
  7. Competición (-,-): la competencia es la interacción entre dos o más organismos que pretenden conseguir el mismo recurso, que puede ser comida, territorio, pareja, etc. La relación resulta desfavorable para ambas especies.

La astronomía en la antigua Grecia

Grecia Antigua y Clásica

En la antigua Grecia quisieron dar un paso más allá que las sociedades egipcia o mesopotámica, y no se quedaron en el simple hecho de observar los movimientos de los astros, sino que intentaron entender su por qué. Esto nos revela una clara actitud científica. Eudoxo fue el primero en realizar diversos modelos que reproducían y explicaban los movimientos astrales que ellos observaban. Sus modelos estaban basados en la concepción que Platón tenía del universo, y estaban formados por esferas homocéntricas, con la tierra inmóvil en el centro. Según la idea de Platón, los astros seguían un movimiento armonioso  y perfecto, por lo que se debería poder reproducir su desplazamiento usando solamente movimientos circulares y uniformes. Los modelos de Eudoxo no tenían una base matemática consistente, y no reproducían los movimientos de todos los cuerpos celestes en conjunto, sino que existía un modelo para el movimiento individual de cada uno.

El carácter científico de estos estudios es indiscutible porque por primera vez se daba una descripción cualitativa del desplazamiento continuo de la Luna, el Sol y los planetas. El logro de Eudoxo fue sorprendente y nos da una idea del ansia de los sabios griegos por comprender el mundo y sus leyes mediante el pensamiento y la observación, dos características puramente científicas.

Grecia Helenística

Claudio Ptolomeo

Claudio Ptolomeo

El astrónomo más significativo en la era helenística fue Ptolomeo que, estudiando una enorme cantidad de datos sobre los movimientos de los planetas, construyó un modelo geométrico que era capaz de explicar las posiciones de éstos en el pasado así como predecir sus posiciones futuras. Además, recopiló el saber astronómico de su época en los doce libros del Almagesto. Esta obra contiene un el  mayor catálogo de estrellas de la antigüedad, teórica del Sol y la Luna y estudios sobre los movimientos de los planetas, tanto en longitud como el latitud. Es tan riguroso que fue utilizado por los astrónomos hasta la alta Edad Media. Es indiscutible el enorme trabajo científico desarrollado por Ptolomeo así como su importancia en la historia de la astronomía.

La astronomía egipcia

En Egipto, la principal motivación para el desarrollo de la astronomía fue la necesidad administrativa de regular un calendario temporal. La astronomía egipcia no tenía ningún objetivo de predicción, por lo que no tenían ese interés por llevar un registro preciso de los movimientos de los astros como pasaba en Mesopotamia. Hicieron un calendario basado en las estrellas, en vez de en los ciclos lunares, dividieron el año en 365 días y desarrollaron un sistema para dividir la noche y el día en doce horas, como continuamos haciendo hoy en día, y además inventaron los relojes nocturnos, de agua y es probable que el de sol. También conocían los planetas Saturno, Júpiter, Marte, Venus y Mercurio, aunque los asociaban con aspectos de los dioses, lo que nos indica que no realizaban estudios astronómicos de los planetas. Así y todo, la astronomía egipcia tenía una naturaleza científica ya que su estudio tenía como objetivo mejorar y para hacer más fácil la vida de su pueblo. Ellos necesitaban regular el tiempo, y lo consiguieron desarrollando la ciencia astronómica en la medida que lo necesitaron. 

La astronomía en la era mesopotámica

En Mesopotamia, la astronomía se inició por la inquietud de este pueblo por conocer su porvenir (guerras, inundaciones…). Intentaban pronosticar qué les deparaba el destino mirando las estrellas. Otro de sus motivos era la regulación del calendario. Aunque sus fines eran adivinatorios, consiguieron grandes avances, como por ejemplo, la capacidad de prever eclipses lunares con antelación. Hacían un registro de sus observaciones astronómicas, y apuntaban la posición de las estrellas, los planetas…, así como los eclipses. No se preocupaban por entender el mecanismo de movimiento de los astros, su objetivo era predecir el futuro fijándose en su situación en el firmamento. Inventaron el Zodíaco, que hizo posible el registro numérico de las posiciones astrales en grados de longitud y también el horóscopo, a partir del cual comenzaron a hacer predicciones para personas individuales según la posición de los astros en el momento de su nacimiento. La astronomía mesopotámica, por tanto, no era científica en lo que se refiere las adivinaciones, ni  tampoco dado el hecho de que no les interesaba entender el por qué del movimiento de los astros. Pero sin embargo, sí lo era si tenemos en cuenta la regulación de su calendario, el completo registro que llevaban de las posiciones de los cuerpos celestes, la predicción de eclipses lunares y por supuesto, la invención del Zodíaco.

Tipos de lagos

Los lagos pueden clasificarse en base a la distribución de la temperatura en sus aguas o en base a la actividad biológica que se desarrolla en ellos.

Si los clasificamos según la temperatura de sus aguas, pueden ser:

  1. Lagos fríos monomícticos: Propios de zonas muy frías, como las regiones polares. La temperatura del agua profunda y superficial nunca sobrepasa los 4º C. Las aguas superficiales sólo consiguen alcanzar los 4ºC en verano, que es cuando puede producirse una circulación vertical que origina transporte y mezcla las aguas. Dado que este fenómeno es totalmente dependiente de la meteorología, podría no ocurrir en varios años.
  2. Lagos templados y subtropicales monomícticos: En estos lagos, la temperatura del agua superficial difícilmente baja 4º C. Las aguas más profundas están a una temperatura de 4ºC por lo que la circulación vertical de las aguas sólo se puede producir durante la estación fría, cuando la temperatura de la superficie se acerque a los 4ºC.
  3. Lagos templados climáticos: Estos lagos se encuentran en zonas continentales en las que la temperatura de la superficie del agua es superior a 4ºC en verano e inferior a 4ºC en invierno. Por tanto, la circulación vertical se produce en dos momentos del año (primavera y otoño) cuando se igualan las densidades de todas las capas de agua del lago.
  4. Lagos tropicales oligomícticos: La temperatura del agua superficial no suele bajar de los 20ºC, y es prácticamente constante todo el año. El gradiente térmico hacia capas más profundas es débil. La circulación vertical es irregular y eventual.
  5. Lagos meromícticos: En estos lagos la circulación vertical nunca llega al fondo, por lo que éste sólo recibe sedimentos. Las capas más profundas de este tipo de lagos pueden considerarse anóxicas, es decir, privadas de oxígeno, ya que no reciben los gases atmosféricos disueltos.

Si los clasificamos respecto a la actividad biológica, tenemos:

  1. Lagos eutróficos: Son lagos con aguas ricas en nutrientes, lo que facilita la proliferación de las algas y otras plantas acuáticas. La actividad bacteriana de descomposición de materia orgánica se vuelve tan intensa que incluso puede agotar el oxígeno presente en el agua convirtiéndola en un medio anóxico. Las aguas de estos lagos pierden transparencia y adquieren un olor y sabor poco agradables. La velocidad con la que ocurre la eutrofización depende de varios factores como la profundidad del lago, o la cantidad de agua entrante.
  2. Lagos oligotróficos: Tienen una baja actividad biológica, lo que contrasta totalmente con lo que ocurre en los lagos eutróficos. Las aguas son claras, por lo que la luz penetra fácilmente, y hay oxígeno en abundancia. En este tipo de lagos habitan especies de peces muy apreciadas.