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La arquitectura bioclimática es el diseño de edificaciones teniendo en cuenta las condiciones climáticas del entorno. Sus bases son el aprovechamiento de los recursos disponibles, como la luz del sol, la vegetación, el viento,etc., para reducir los consumos de energía y la minimización del impacto ambiental. Esta filosofía suena muy actual, y de hecho está en auge en nuestros días pero, ¿es realmente algo nuevo? La respuesta es no ya que desde hace siglos, aunque bajo el nombre de arquitectura tradicional en vez de bioclimática, el ser humano ha adaptado su vivienda a las circunstancias de su entorno.

casagrecia

Casa típica de la Antigua Grecia

Ya en la arquitectura de la antigua Grecia podemos encontrar ejemplos del aprovechamiento de las condiciones climáticas del entorno. Gran parte de las ciudades griegas se ordenaban en cuadrícula, los espacios habitables se orientaban al sur y se comunicaban con un patio a través de un pórtico que los protegía del alto sol del verano, a la vez que dejaba penetrar el sol bajo del invierno.

Los griegos descubrieron y aplicaron desde muy temprano este principio de diseño bioclimático, válido para las regiones frías y templadas del hemisferio norte. Este principio de protección térmica de los espacios interiores fue utilizado por otras culturas en otros momentos de la historia, por ejemplo, en la antigua China y en el Imperio Romano.

Además, en la antigua Roma se instalaban, en ciertas zonas de los edificios de las termas, ventanales de vidrio orientados para captar la máxima radiación solar, sobre todo en invierno, y así para conseguir mayor confort térmico en el interior a la vez que luz. Este es otro principio de la arquitectura bioclimática conocido hoy en día como efecto invernadero.

En los X libros de arquitectura de Vitruvio (año 25 a.C) ha quedado constancia de la experiencia de los romanos en construcción y arquitectura, incluyendo el diseño bioclimático: “Los edificios particulares estarán bien dispuestos si desde el principio se han tenido en cuenta la orientación y el clima…”.

Portada de los libros de arquitectura de Vitruvio

Portada de los libros de arquitectura de Vitruvio

Algunas arquitecturas vernáculas permanecen hoy en día por su buena adecuación a las condiciones climáticas locales. Por ejemplo, en Matmata, Túnez, se construye la vivienda alrededor de un patio central de unos 10 metros de profundidad. Las habitaciones se sitúan alrededor de este patio, en varios niveles. El acceso se resuelve con un túnel en pendiente. En este clima cálido y árido, las ventajas del patio son múltiples: inercia térmica del suelo, reducción de la exposición al sol, reserva de aire fresco al fondo del patio, reducción de la exposición al viento, al polvo, a la arena, etc. En las zonas tropicales, las casas de patio central cumplen con las mismas condiciones, permitiendo además la ventilación cruzada y natural así como la iluminación en todo el perímetro.

Vamos a ver algunos ejemplos concretos de arquitectura tradicional bioclimática para los diferentes climas del planeta.

CLIMAS FRÍOS

Iglú esquimal

Iglú esquimal

Necesidades climáticas de las viviendas: captación solar, aislamiento térmico, protección contra los vientos, lluvias, nieve y hielo.

En una zona con clima polar, la temperatura dentro de un iglú puede llegar a ser 20ºC superior a la exterior. Esto es posible ya que dentro del iglú se aísla un volumen de aire relativamente pequeño que puede ser calentado con facilidad gracias al calor humano o a una hoguera. Además, se evitan las pérdidas de calor por convección debidas al viento.

Como ejemplo de vivienda del clima ártico podemos nombrar la yurta nómada, que consiste en una estructura de madera ligera formada por una celosía para las paredes y unas varillas para la cubierta. El recubrimiento es de lana en invierno y de un tejido más ligero en verano.

La arquitectura de piedra es común en los climas fríos. La edificación compacta y con pocas aberturas de este tipo de viviendas proporciona una buena inercia térmica, lo que disminuye la variación de la temperatura exterior e interior tanto en invierno como en verano. Es importante el aprovechamiento de la radiación solar y de la energía generada en el interior.

CLIMAS TEMPLADOS

Necesidades climáticas de las viviendas: aislamiento térmico (del frío en invierno, del calor en verano), captación y protección solar (según la estación), protección frente al viento (en invierno), ventilación (verano).

Unas de las viviendas tradicionales en este tipo de climas son las viviendas en cueva, que se pueden encontrar en la cuenca mediterránea, como Grecia o Turquía, así como en las zonas semiáridas, por ejemplo Túnez. Las características principales de este tipo de construcciones son la edificación protegida de sol y viento, la gran estabilidad térmica, diaria y estacional y las carencias en la iluminación natural y en la ventilación.

CLIMAS CÁLIDOS HÚMEDOS

Palafitos

Palafitos

Necesidades climáticas de las viviendas: protección frente al sol y la lluvia, ventilación, permeabilidad.
En este tipo de clima las construcciones suelen ser ligeras y permeables y en ocasiones se encuentran elevadas del suelo, como es el caso, por ejemplo, de los palafitos de Venezuela.
Los palafitos se elevan sobre el agua o la tierra creando una plataforma de rollizos de bambú sobre la que se levanta una estructura del mismo material. Toda la estructura se cubre con palmas atadas con cuerdas vegetales. Este tipo de construcción aprovecha las brisas, consiguiendo reducir la humedad. A menudo las ventanas se mantienen en sombra, por lo que el ambiente es fresco en el interior.

CLIMAS CÁLIDOS SECOS

Vivienda tradicional bagdadí

Vivienda tradicional bagdadí

Necesidades climáticas de las viviendas: protección frente al sol y a los vientos cálidos, ventilación nocturna, aislamiento térmico debido a la gran diferencia de temperatura entre el día y la noche.

Como ejemplo podemos nombrar las casas tradicionales bagdadís las cuales, con un patio central, consiguen la ventilación y el enfriamiento necesario. Dado que el clima es seco, las estructuras ligeras de madera y tierra también son adecuadas.