La luz y el calor en los ecosistemas
Escrito por | Categoría: Medio Ambiente | Fecha: 20-03-2008
Los ecosistemas reciben energía en forma de luz visible. Esta luz es aprovechada por los vegetales para realizar la fotosíntesis y además actúa como organizadora de la actividad del resto de organismos. Los ciclos periódicos de día y noche (luz y oscuridad) regulan el ciclo vital y metabólico de las plantas y de la mayoría de los animales. Este proceso se conoce como fotoperiodicidad.
La temperatura también es un factor muy influyente en los seres vivos. Todo ser vivo, planta o animal, tiene una temperatura óptima o ideal para vivir y dos cotas, una mínima y una máxima, de temperatura a la que puede adaptarse. Esto determina la distribución de los organismos por los distintos ecosistemas, debido a las adaptaciones a la temperatura ambiental. Existen animales y plantas propios de las zonas frías y de las zonas cálidas.
Los seres vivos se pueden clasificar según su capacidad de regular o no su temperatura corporal. Los organismos endotermos, homeotermos o de sangre caliente son capaces de regular su temperatura corporal lo que les facilita la adaptación a diferentes ambientes, tanto cálidos como fríos. Por el contrario, los organismos ectotermos, poiquilotermos o de sangre fría dependen de fuentes de calor externas.
Las bajas temperaturas producen una disminución de la velocidad de las reacciones químicas y por tanto, una ralentización del metabolismo. Además, el frío intenso provoca la congelación del agua y eso imposibilita la vida activa. Existen reglas que relacionan los efectos de la temperatura en la propia morfología de los seres vivos: las reglas ecológicas térmicas. La Regla de Allen postula que los animales endotermos (regulan su temperatura corporal) que viven en zonas de bajas temperaturas tienen las extremidades o partes sobresalientes de su cuerpo como orejas, hocico,… más pequeñas que los que habitan en otro tipo de ambientes más calurosos. La otra gran regla es la citada por Carl Bergmann. La Regla de Bergmann dice que el tamaño de las subespecies o razas geográficas es, de alguna manera, dependiente de la temperatura media de las zonas en las que habitan. Según su estudio, las especies tienen mayor tamaño cuanto más baja sea la temperatura media del ambiente en que viven.
Para terminar, hablemos de la energía que fluye en los ecosistemas. Esta energía se va perdiendo en cada transferencia, principalmente en forma de calor, que se disipa y sale del ecosistema.
La energía “entra” en los ecosistemas a través de la luz del Sol. Las plantas, mediante la fotosíntesis, fijan solamente el 1% de esta energía solar. Esta energía se transfiere de un nivel trófico a otro a través de la alimentación, pero la eficiencia de transmisión de esta energía es baja, entre un 10% y un 20%. Esto quiere decir que, de la energía contenida en un nivel trófico, sólo un 10% o 20% se aprovecha en el siguiente nivel trófico para crear nueva materia orgánica. La mayor parte de la energía perdida se disipa en forma de calor, pero también parte de ella se utiliza para los procesos de respiración, así como para el desecho de materiales no asimilados.
La eficiencia de la transmisión de energía es mayor en los carnívoros que en los herbívoros, debido a la calidad nutricional de la carne.






